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Fallecio a los 92 años de edad, el industrial y empresario torrelaveguense, Aurelio Landaluce Vazquez.

Foto de J Ignacio Peña Ruiz-Capillas.
Nombrado “Torrelaveguense Ilustre” en 2009 por el Grupo de Opinión QUERCUS, reconociendo su importante labor en el sector industrial, donde destacó de forma sobresaliente junto a su hermano Rufino, en la creacion de una de las grandes empresas metalurgicas de Cantabria, “Talleres Landaluce”, cuyos fabricados son exportados para mas de cincuenta paises de los cinco continentes.

Aurelio Landaluce Vàzquez, Torrelaveguense Ilustre 2009, al que QUERCUS le hizo entrega del galardón y homenajeó en la XIVª,  al Empresario e Industrial, como representante genuino de una forma de entender la empresa familiar a la que ha dedicado una vida, además de destacar que ese espíritu de trabajo, de esfuerzo y de dedicación lo ha sabido transmitir a sus hijos y nietos, lo mismo que hiciera su hermano ya fallecido, Rufino, ambos como continuadores de una saga industrial vinculada a la familia que ha producido riqueza y progreso en nuestra ciudad y en nuestra comarca.

La empresa Landaluce fue creada en 1947 como taller de calderería, en Torrelavega, concretamente en La Llama, por Aurelio Landaluce Escobar, trabajador hasta jubilarse en otra de las empresas fundamentales en la historia industrial de Torrelavega, Talleres Obregón, donde se especializó en el oficio de calderería, trasmitiendo a sus hijos Rufino y Aurelio su vocación, visión de futuro y empuje, en unos tiempos en los que se vislumbraba la industrialización de Torrelavega y comarca que ya contaba con importantísimas empresas, caso de Solvay, Sniace y Continental, sin olvidarnos de Asturiana del Zinc.

Aquel embrión del taller de La Llama, con unos pocos trabajadores, fue especializándose en la construcción de determinados tipos de estructuras, lo que llevo a la empresa, ocho años mas tarde, a crear en Campuzano unas nuevas y modernas instalaciones junto a la Avda. de Palencia y la “vía del grillo”, en donde se encontraba también los talleres de Casto Arce y poco mas adelante, Rocacero, terrenos que hoy han dado paso a una moderna urbanización de viviendas.
Pero ya, en aquel entonces, sobrepasada la mitad de la década de los 50, los Hermanos Landaluce haciendo gala de una gran visión empresarial, se dedican también al mantenimiento de determinadas secciones de Solvay en Barreda, creando lo que hoy en día continúa con su actividad, “Montajes y Tuberías, S.A.”, MOTUSA.

Foto de J Ignacio Peña Ruiz-Capillas.

Como se puede leer en el capítulo dedicado a los Hermanos Landaluce, en el libro “Torrelavega
S. XX. 1963-1975” , la empresa había conseguido el éxito, pasando de un pequeño taller de calderería en una empresa puntera, cuyos servicios y contratos traspasaban las fronteras regionales, llegando a la nueva década entrando en el sector de las empresas cerveceras, primero como subcontrata y posteriormente construyendo grandes depósitos en acero al carbono, aplicando anticorrosivos en los revestimientos destinados, tanto a la industria cervecera, como a la del vino y a las fábricas de productos químicos, siendo esta su gran especialización hasta nuestros días.
Recuerda José Ramón Saiz que los primeros depósitos fueron para El Águila Negra y que tras el éxito de los mismos, llamaron la atención de otras grandes de la cerveza, como Damm, Mahou, Cruz Campo o El Aguila.

En aquellos años finales de la década de los 60, la empresa Landaluce se había situado como líder en este sector de la fabricación de grandes depósitos para las fábricas de cerveza, hacia el que había concentrado su actividad, marcando en 1967 un hito importante al realizar su primera exportación, concretamente a Nigeria. Hay que significar que hoy, cuarenta años después, Talleres Landaluce exporta a los cinco continentes y para las mas importantes marcas de cerveza del mundo.

Volviendo a la historia de los Hermanos Landaluce, Rufino y Aurelio, en 1972 y con 25 años de historia, su empresa consolidada y con prestigio mas allá del territorio nacional, contaba con 130 empleados y la necesidad de afrontar un nuevo reto, al verse cercada por el desarrollo urbanístico de Torrelavega hacia Campuzano y la fabricación de las cada vez mayores piezas que necesitaban las cercanías de otras vías de comunicación para su transporte, como la autovía, el ferrocarril o el marítimo, adquiriendo unos cuarenta mil metros cuadrados de terreno en Requejada, donde construyeron los nuevos talleres que empezaron a funcionar entre 1978 y 1980. En aquellos años las cifras de negocio de Talleres Landaluce, adquieren un volumen anual entorno a los seis millones de euros.

En 1992, se completó el traslado de los talleres de Campuzano a Requejada, Ayuntamiento de Polanco, fabricando grandes equipos en una sola pieza, utilizando las nuevas instalaciones dotadas de las más modernas tecnologías en los medios de producción, como la soldadura láser que garantiza la máxima calidad.
La visión de los Landaluce, Rufino y Aurelio, su empeño y estrategia empresarial llevo a su empresa a la máxima consideración en este sector, consiguiendo en poco mas de 15 años después de trasladarse a los nuevos talleres y ya de la mano de sus hijos, ser en el sector de la fabricación de grandes depósitos e instalaciones para la industria cervecera, lideres en España y uno de los mas importantes de Europa.

Hoy Talleres Landaluce exporta a mas del medio centenar de países, en los cinco continentes, el 40% de su producción, desde Vietnam a Argentina, pasando por Holanda, Egipto, Nigeria o Rusia y el resto a la industria cervecera y vinícola nacional. Pero sus herederos no se han quedado ahí, llevando los genes inquietos , el carácter empresarial y la visión de futuro de sus antecesores, explorando en otros sectores por medio de la Investigación, el Desarrollo y la Innovación.

Rufino Landaluce falleció en 2005, habiéndose dedicado junto a su hermano Aurelio a trabajar, siempre unidos en el mismo proyecto que surgió en Torrelavega del carácter emprendedor de su padre, la empresa Talleres Landaluce y que ellos impulsaron y consolidaron con la ayuda ya, de sus hijos.

Por eso, también y desde el Grupo de Opinión Quercus, queremos rendir homenaje a todas aquellas empresas iniciales, vinculadas a familias torrelaveguenses que realizaron una aportación importantísima al desarrollo industrial de la ciudad y consiguieron su crecimiento y consolidación.
Si Torrelavega merece el titulo de la Ciudad Industrial de Cantabria, gran parte de ese mérito se debe a empresas como Landaluce, representada en este acto por uno de sus mas firmes pilares, Aurelio Landaluce Vázquez,
Torrelaveguense Ilustre 2009. DEP

(J.I.Peña)

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29 agosto 2016 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario